A pesar de su carácter rupturista y su naturaleza desobediente, el arte activista surgido desde los años ochenta en respuesta a la crisis sociosanitaria del VIH ha alcanzado una notable visibilidad y revalorización en el mercado del arte a lo largo de la última década. Diversos artistas y activistas, profundamente marcados y comprometidos con la gravedad de la situación, recurrieron a diferentes lenguajes artísticos como herramienta de denuncia y reivindicación de nuevas formas políticas, sociales y sanitarias.
El presente trabajo estudia el aumento de la demanda coleccionista en torno a estas prácticas culturales vinculadas a la diversidad y la progresiva aceptación de narrativas anteriormente marginalizadas. Así, se establece un análisis del coleccionismo benéfico, la comercialización de varios artistas -en detalle, Peter Hujar, David Wojnarowicz, Pepe Espaliú y Derek Jarman- unida a las problemáticas de despolitización que pueden derivarse de su inserción en el mercado y su repercusión e influencia en las casas de subastas a nivel nacional e internacional.
PALABRAS CLAVE: Campañas benéficas, licensing de artistas y activismo artístico.